miércoles, 23 de abril de 2014

La esencia

Todos tenemos un alma presa de lo cotidiano, de la costumbre, de lo aprendido o heredado.
Ser uno mismo es liberar el alma de eso que no soy.

El destino de servidumbre a lo determinado, a lo que no se puede modificar (nuestra constitución biológica, psicológica y social) da paso a un nuevo "destino" ligado al futuro: el destino de los seres libres.
Si por nuestro destino biológico y psíquico nos sentimos ligados a los seres que fueron y a lo que hemos sido, por nuestro destino espiritual estamos unidos a los que vendrán... y a ese Ser que ya soy en esencia y que se va mostrando poco a poco.
No tengo que inventar nada nuevo. Sólo despojarme de aquello que no me pertenece y llegar así a encontrar el tesoro escondido, la piedra preciosa que brilla en medio de la oscuridad.

Marita Retes

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