Angel guardián, custodio de la vida,
amigo fiel del campo y la ciudad.
Fabricante de oxígeno y de sueños.
Yo te saludo...desde mi lugar.
Testigo mudo, siempre estás presente,
mirando al tiempo y las cosas pasar.
Los que te dañan no son muy conscientes,
de tu antigua y humilde majestad.
Árbol de los parques, cuidador de niños,
árbol de las tristes veredas sin sol.
Árbol mutilado por manos extrañas
que rompen tu fresco manto protector.
Tu verde ropaje mezcla los sonidos,
en invierno cae y da paso a la luz.
Y tus hojas, ya muertas por el frío,
sirven de cobijo, de alfombra y de tul.
Casa de los pájaros, hogar de los duendes,
ángel silencioso en meditación.
Barrera de vientos que fijas la tierra
e impides la seca voz de la erosión.
Padre de madera, que limpias el aire
siempre nos bendice tu aliento vital.
Madre de los frutos, hermano del alma,
semilla sagrada de un dios natural.
MARITA RETES .

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