El recuerdo de aquella casa que la distancia convertía en inofensiva inundó mi emoción.La extravagante mesa en aquel comedor...
La noche me devolvió el susurro del misterioso pino.
¿Cuantas horas pasaron desde la última vez, del luminoso día, de la imagen perfecta, asomada al balcón?
El motor de aquel auto, tan cercano y distante, me trajo a la memoria aquella mano en alto y... al doblar esa esquina, la vuelta de la vida, que al fin nos separó.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario