Encerrados en nosotros mismos. Prisioneros de un sistema de creencias y pensamientos. Nos encerramos unos a otros. La libertad intrínseca del alma queda reducida a los parámetros de tiempo y espacio. La mente es el carcelero, energía destinada a mantener el orden y sofocar cualquier intento de vuelo.Pero el alma puede liberarse. Y la mente también.
"Carcelero carcelero, abre la puerta señor
que el pájaro tiene alas y el jazmín ya ha dado flor.
Carcelero abre las puertas, ábrelas de par en par,
que el corazón está pronto y el alma quiere volar.
Carcelero carcelero, no la cuides del dolor,
que es el maestro primero, y el partero del amor....
Carcelero carcelero, déjala ver la verdad,
que no hay jaula ni dinero que compren su dignidad.
Carcelero carcelero, no la protejas del mal,
que las rosas no desprecian las espinas del rosal.
Carcelero carcelero, no sé si hay miedo peor
al que tiene el carcelero de quedarse sin su amor.
Carcelero carcelero, no temas la soledad,
pues una jaula vacía también es tu libertad.
Eres libre carcelero, has cumplido tu misión,
tú también puedes ahora encontrar un nuevo amor,
sin barrotes carcelero, sin barrotes por favor,
para vivir sin tu jaula, tendrás que confiar en Dios,
tendrás que confiar en vos...
Marita Retes
Excelente lo que dice en tan hermosa prosa, solo lamento no poder escuchar a aquella que tan bien canta esta bonita canción.
ResponderBorrarEn lejanos y mejores días tuve ocasión de escuchar a la autora cantando esta canción que me conmovió igual que ahora en la distancia y el tiempo.
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